Las deficiencias de la traducción automática

Las tecnologías que posibilitan la traducción automática, como Google Translate, pueden traer más problemas que soluciones. Elegir el socio adecuado para sus traducciones puede ayudarle a superar cualquier obstáculo.

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Craig Witt

19 de junio de 2018

2 MIN. DE LECTURA

La idea de recurrir a la traducción automática para localizar su sitio web según las necesidades de los mercados globales es tentadora.

Después de todo, las herramientas como Google Translate son veloces, económicas (o gratuitas) y, en apariencia, fáciles de usar. Y aunque es cierto que pueden ser prácticas para traducir una frase corta dentro de un texto breve, sencillamente no son ideales para procesar la traducción de todo un sitio web. A continuación explico por qué.

Precisión de la traducción

La dura verdad: Google Translate no siempre garantiza un buen resultado.

Esto se debe a que una traducción conlleva más que simplemente reemplazar un grupo de palabras en un idioma por palabras en otro idioma. Las tecnologías que posibilitan la traducción automática se caracterizan por hacer traducciones literales... y en ese proceso, pierden la autenticidad propia de las traducciones precisas y relevantes.

Muchas palabras y frases de otros idiomas tienen matices propios que no se logran haciendo una traducción palabra por palabra del inglés. Utilizarlas correctamente en una traducción exige la pericia de un lingüista experto que conozca el idioma meta, comprenda la cultura asociada al mismo y pueda generar un texto traducido que refleje el auténtico uso del idioma por parte de la gente que compone el mercado en cuestión.

Sin todo esto, la credibilidad del contenido se ve perjudicada.

Asequible ahora, pero costoso después

La cuestión de la precisión se ve reflejada en varios problemas, además de los que se relacionan con el idioma y el contenido.

Es posible que recurrir únicamente a una opción como Google Translate parezca una excelente manera de ahorrar dinero en un principio, pero el tiempo y el esfuerzo que luego será necesario invertir en la corrección de traducciones automáticas imprecisas puede generar un gasto considerable en última instancia.

Su equipo de traductores deberá revisar todo el contenido, modificarlo para que sea preciso y esté completo, y verificar que ninguna parte del texto traducido aplaque el interés de los lectores de sus nuevos mercados, o incluso les ofenda de forma directa.

Esta tarea suele llevar mucho más tiempo del que se necesitaría para hacer una traducción correcta desde un comienzo, con la intervención de la pericia humana... y eso equivale a un mayor gasto de dinero, necesario para solucionar el problema.

Si es híbrida, es mejor

Todo lo que venimos diciendo no implica que la traducción automática no se pueda utilizar para la traducción de sitios web. Se puede utilizar y, de hecho, se utiliza.

La clave es complementar la traducción automática con la pericia humana para aprovechar las ventajas de ambas.

Cierto contenido puede ser fácilmente traducido con una herramienta como Google Translate y ser luego revisado minuciosamente por equipos de editores y controladores de calidad para garantizar su precisión y relevancia. Esta opción puede ser particularmente práctica para la descripción de productos u otra clase de contenido sencillo que no necesite demasiado contexto ni muchos matices emotivos.

Pero cuando se trata de traducir el tipo de contenido que distingue a su marca, como por ejemplo, contenido orientado al marketing o relacionado con referentes en una determinada materia o bien, contenido clave para el servicio al cliente, como las preguntas frecuentes, le conviene recurrir a una solución con mayor intervención humana.

Allí es donde pueden intervenir los expertos en traducción y hacer un uso provechoso de las guías de estilo para su marca, los glosarios y las particularidades culturales de los mercados a los que usted se dirige, a fin de generar un tipo de contenido que sea auténtico y personal.

Los socios pueden ayudar

No tema apoyarse en un socio para la traducción de su sitio web, ya que este podrá ayudarle a lograr un equilibrio.

El socio adecuado debería ofrecerle sólidos criterios de evaluación orientados a determinar qué tipo de contenido puede traducirse fácilmente con un software automatizado y cuál requiere de un minucioso proceso en el que se combinen la pericia humana con el conocimiento lingüístico.

El resultado será una traducción del sitio web que valdrá cada centavo de su inversión y que además le librará de errores costosos y molestos provocados por una traducción automática. De esta manera, su marca global se destacará, sin importar en qué parte del mundo haga negocios.

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Craig Witt

19 de junio de 2018

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