3 conceptos equivocados sobre Google Translate

Descubra por qué las herramientas de traducción automática podrían no ser la ganga que aparentan ser.

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Craig Witt

18 de junio de 2018

LECTURA DE 3 MIN

Los comercializadores inteligentes como usted ya conocen la importancia de tener un sitio web en múltiples idiomas.

Los sitios multilingües localizados generan confianza en los visitantes de todo el mundo, ayudan a que el contenido ofrecido por su empresa tenga repercusión entre nuevos y diferentes clientes e indican que su compañía tiene un compromiso con el mercado y sus residentes.

Por todo ello, puede resultar tentadora la posibilidad de aprovechar una herramienta "gratuita y sencilla" como Google Translate para ofrecer a su público un sitio web multilingüe. Las soluciones de traducción automática de este tipo parecen fabulosas a simple vista, pero lo cierto es que existen varios conceptos erróneos sobre las ventajas que ofrecen. Vamos a examinarlo mejor.

Error n.° 1: es gratis

Las herramientas como Google Translate no suelen exigir un pago directo y se anuncian como herramientas "gratuitas".

Sin embargo, aunque la tecnología en sí misma no requiera de un desembolso personal, los costes aparecen más adelante cuando el usuario se ve obligado a invertir tiempo, y sí, también dinero, para corregir los errores de dichas herramientas.

Sencillamente, la traducción automática no es lo suficientemente precisa para la mayor parte de los sitios web. En consecuencia, las traducciones suelen estar plagadas de errores gramaticales y contextuales, pero además, carecen de los matices culturales y de la complejidad que pueden ofrecer los textos traducidos por profesionales.

Esto implica que si desea mantener su nivel de credibilidad en un nuevo mercado deberá, en algún momento, revisar todas estas traducciones y corregir sus inconsistencias... De lo contrario, se arriesgará a que su marca y su reputación se vean perjudicadas. En definitiva, estará perdiendo dinero que en un principio creyó haber ahorrado por recurrir a una opción que parece ser "gratis".

Error n.° 2: es veloz

Las herramientas que, como Google Translate, permiten al usuario traducir sin ayuda pueden parecer la manera más rápida de hacer una traducción cuando el objetivo es subir determinado contenido, sea lo que sea, a Internet para satisfacer las expectativas o exigencias de los clientes.

Parecen algo mágico. Simplemente debe introducir un texto o subir un determinado contenido y listo, obtiene una traducción instantánea. Sin embargo, un buen proceso de traducción no finaliza en cuanto las palabras aparecen en otro idioma.

Una aptitud fundamental de la que carece un software es la capacidad de discernir el contexto. Herramientas como Google Translate no tienen ni idea de cómo debe quedar el texto final que leerán las personas, en este caso, sus clientes habituales o potenciales. Si bien es cierto que un software puede lanzar palabras traducidas relativamente rápido, también es verdad que puede provocar una mayor pérdida de tiempo a su equipo en última instancia.

Para garantizar una buena traducción, los miembros de su equipo deberán revisar el contenido procesado con traducción automática, modificar su estilo y tono, adaptarlo a la marca e incluso solicitar la ayuda de especialistas en desarrollo, un recurso con el que puede o no contar, si las traducciones finales provocan desalineaciones en el diseño de sus páginas web.

Además, este tipo de personal estará constantemente pendiente de cualquier problema que pueda haber en el proceso de traducción. Incluso deberán encargarse de lidiar con el arduo trabajo de trasladar el contenido al motor de traducción para luego devolverlo al sitio web sin errores. Eso implica mucho trabajo.

De manera que solo porque una herramienta de traducción parezca ser veloz, no significa que pueda garantizar traducciones fabulosas y rápidas.

Error n.° 3: es integral

Lo cierto es que prestar un servicio a un mercado global exige mucho más que la mera traducción de contenido.

Cuando usted decide ampliar su empresa a nivel internacional, está asumiendo un compromiso con un nuevo mercado y nuevos clientes. Ofrecerles contenido en sus idiomas preferidos es un paso importante de dicho proceso, pero dista mucho de ser el único.

Necesitará implementar una estrategia a la que pueda recurrir continuamente para corroborar que sus recursos digitales, uno de los cuales es su sitio web, estén bien adaptados a los mercados locales en los que presta servicios y para decidir cómo se personalizará el contenido orientado a estos públicos globales.

Dicha estrategia debería incluir, entre otras cosas, la gestión de contenido y flujos de trabajo de traducción, junto con la administración y el mantenimiento continuos de sus sitios multilingües. Y a medida que su negocio global se expanda y cambie, también deberán hacerlo sus sitios web globalizados.

Google Translate no puede ayudarle con nada de eso.

La solución para la traducción de sitios web adecuada puede ayudarle a aprovechar las herramientas y la tecnología adecuadas en el momento preciso, además de permitirle desarrollar los procesos y protocolos que le servirán para adaptar su sitio web global al crecimiento de su negocio.

No se apoye únicamente en traducciones automáticas económicas y poco precisas, ya que estas constituyen una solución para la traducción de sitios web incompleta y poco eficiente. Invierta en una metodología de traducción que sea integral y su empresa se verá beneficiada a largo plazo.

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Craig Witt

18 de junio de 2018

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